Sabiduria

Virtud de pocos.

 


 

“Nos volvemos sabios, demasiado viejos”. Don Jesús María, a sus casi 90 años es un claro ejemplo de este popular proverbio. Disfruto observarlo en sus actividades día con día, que he llegado a pensar, que el hecho de estar aquí, no es casualidad y que Dios me muestra con este ejemplo la manera de cómo debo corregir mi desordenada vida exactamente a la mitad de la ruta recorrida por Don Jesús.

Pero, ¿En qué consiste esta sabiduría? Espero mis tres lectores estén de acuerdo con lo que describo a continuación:

Don Jesús, no ordena. Pide las cosas por favor y muchas veces paga por la ayuda recibida. No regaña, te hace observaciones simples que combinadas por el tono de la voz, convence. Es ordenado y limpio. Metódico e Inteligente. Puntual en sus citas y su palabra vale en sus compromisos.

Se acuesta temprano, da las buenas noches a la par con el sol. Y da los buenos días de la misma manera, junto con el sol. Cada mañana es todo un ritual con respecto a su cuidado personal, un buen baño que incluye rasurada, ropa limpia y adecuada al trabajo que se haya propuesto para ese día. Perfume y desodorante…por supuesto!

El menú del almuerzo es abundante y sencillo: Queso fresco, un huevo estrellado, papas fritas, frijoles, tortillas de harina y café. Galletas o Pan Dulce. Todo lo prepara en el momento y con una habilidad sorprendente. De este almuerzo, la plática es ingrediente y es lo más sabroso.

Nunca imprudente,  no es precisamente por su sordera, que escucha más de lo que habla. Analiza todo lo que le dices, no da respuestas precipitadas. No cree todo lo que escucha, pero nunca le refuta a su interlocutor. No crea conflictos.

La existencia de un Dios no es su tema favorito, por lo tanto, dista mucho de ser un fanático religioso, pero respeta las creencias que profesan cada uno de sus seis hijos y hace una oración simple mañana y noche. Todos los domingos escucha misa en la Catedral local.

Administró correctamente sus ingresos durante su juventud, que su solvencia económica no es problema hasta hoy día. Es compartido y generoso con lo que tiene, considerado con sus inquilinos y amable con sus vecinos. Tiene un sentido del humor envidiable. Y por su edad, es una enciclopedia de vivencias.

Lee diariamente el periódico y gusta de escuchar las noticias locales y nacionales por televisión. Tal vez si mostramos estos ejemplos a nuestros hijos, podremos sumar un nuevo  proverbio: “Para que sean Sabios en su Juventud”

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