El Jefe


Cuenta una historia, que un día órganos y miembros del cuerpo humano, convocaron a junta urgentemente, porque había inquietud por dejar en claro quién sería el jefe.  La gran mayoría justifico su posición para ser nombrado jefe. De esta manera el cerebro argumento ser la pieza clave del cuerpo, ya que él coordinaba todas las funciones de los demás por lo tanto poseía cualidades increíbles para ocupar el puesto. El corazón amenazo con no trabajar y de esa forma dejar morir a todos si no se le otorgaba el nombramiento de jefe. El hígado dejo claro su función de filtrado para la salud de los demás, por lo tanto el jefe debería ser él. Y así le siguieron la vista, las piernas, los brazos, los riñones, el páncreas y hasta la nariz. El escándalo llego cuando los intestinos hicieron su moción. Las risas fueron tremendas, los comentarios muchos y las burlas no se dejaron esperar, así como  los sarcasmos.

“¿De dónde sacaron la idea de postularse este par de chiflados?” -comento el páncreas-

“El delgado debe haber convencido al grueso, porque es el más petulante” agregaron los pulmones.

Y remato el Sistema Nervioso: “El gordito es un apestado de la sociedad y generalmente trabaja con desperdicios, anda sucio y de mala facha, es un atrevimiento su dicho”

Se hizo un largo silencio. El intestino grueso se irrito tanto que dejo de trabajar.

A las pocas horas el cerebro comenzó a sentirse mal, el corazón trabajaba a marchas forzadas. El hígado se estaba ahogando con las toxinas que manejaba. Pasadas 72 horas, las piernas se acalambraron y los brazos junto con las manos sufrían de ansiedad,  la vista se nublo y la nariz parecía no llevar suficiente aire a unos pulmones colapsados.

120 horas bastaron para que comenzaran a ceder y ante el asombro de propios y extraños, informaron al intestino “flaquito” para que a su vez dijera al “gordito” la decisión por unanimidad para nombrar jefe a este último y su séquito, el grupo de colon, apéndice y recto… Desde entonces se dice que generalmente se nombra como jefe a aquel que parece el de peor apariencia, fétido olor y figura insignificante. Eso sin contar que invariablemente sale de él, solo caca.

La mayoría de quienes nos encontramos económicamente activos, tenemos jefe.  Y nosotros los viejos, hemos tenido varios. Y desafortunadamente son pocos a quienes recordamos por su brillantez, coordinación, buen juicio, excelentes decisiones, sencillez, preparación y profesionalismo.

Es claro que una persona con estos altos atributos se convierta de manera casi automática en un buen líder. Algo de lo que estamos carentes en este nuestro México, que cada vez está más cerca del abismo de todo lo malo.

Generando entre nosotros, sus habitantes, desesperanza. Hace unos días se dijo que la corrupción en México es un rasgo cultural, pero se reviró la frase simplista, poniendo de ejemplo a los Mexicanos exitosos y productivos que viven en EU. De lo cual se desprende la conclusión que en mucho influye el ambiente. Un ambiente cada vez más enrarecido en nuestro territorio nacional.

Que esta nota sea una invitación abierta a prepararnos para ser excelentes jefes y de no poderlo ejercer en nuestro país, prepararnos para también “abandonar el barco” ya que el término “traición a la patria” está quedando en desuso. Y creo que nadie nos podrá reprochar el hecho de buscar mejores oportunidades en otras latitudes.

 

Posdata:

El de la frase simplista, nuestro presidente y no sé porque mientras redactaba esta nota pensé mucho en el títere de Televisa, léase EPN.

Leave a comment

Filed under Uncategorized

Leave a comment