Bancarrota Moral.


Entre más conozco a mi país, más crece el desánimo y la desesperanza. La mala conducta colectiva ha convertido a México en una nación de tramposos, gobernada por corruptos. La confirmación de que el país se encuentra en una grave bancarrota moral, recorre la República de norte a sur y de este a oeste con la desaparición de unos y la recolección de cadáveres de otros.** “Somos más los buenos”, “El bien siempre triunfa sobre el mal”, “La verdad siempre sale a la luz” son algunas de las frases con las que nos conformamos.

El pueblo, aun en contra de su voluntad, ha dejado de creer en las instituciones y hasta en sus fuerzas armadas antes tan respetadas. Lo único en que el mexicano sigue firme es en su fe guadalupana, pero desgraciadamente con oraciones ni se hacen honrados a los corruptos ni se reviven a los muertos. Y pudiera pensarse que esto es solo en este nuestro presente, la verdad es que en una nación, con alteraciones culturales tan drásticas y sin identidad propia, esto ha ocurrido SIEMPRE. En el libro “Hitler me dijo..” de Hermann Rauschning, -un compendio de conversaciones y anécdotas con este obscuro personaje de nuestra reciente historia-  el autor nos sorprende en nuestra lectura, con una pregunta directa, que Hitler contesta:

-¿Y qué opinión le merece México?

– “¿México?

– “México es el país más rico del mundo, es una lástima que esté poblado de gente tan andrajosa y floja y con un gusto exorbitado hacia la fiesta y sus excesos. Gobernado además por una horda de ladrones.”

Estas líneas hacían referencia al México de 1939.

Si hemos de citar al “México Bárbaro” de  John Kenneth Turner, encontraremos los mismos horrores de hoy, en los “gloriosos días” del Porfiriato.

De la Revolución     ¡Mejor ni hablamos!

Un comerciante norteamericano, originario de New Orleans citaba en una de sus muchas cartas familiares, que se hacían muy buenos negocios en el México de 1890, pero que estaba sorprendido por la facilidad con la que los Mexicanos se robaban los unos a los otros; Y contaba la anécdota sobre el robo de un caballo frente a la Alameda Central, mientras el dueño entraba a su tienda a comprar.

Durante el Gobierno de Miguel Alemán (1946-1952), desde Estados Unidos algún ingenioso ‘crítico’ acuñó la frase de que en México “la mano de un ciudadano se encontraba metida en el bolsillo de su vecino”, en una cadena infinita.**

De acuerdo al discurso oficial, todo esto ha sido superado. Ahora la tarea nacional parece ser el enriquecimiento por los medios que sean, legítimos o ilegítimos, pero que conduzcan siempre a una cuenta bancaria abultada.

No solo de los funcionarios menores se han descubierto corrupciones mayores. Tenemos los más recientes casos de los hermanos Bribiesca, hijos de la esposa del expresidente Vicente Fox; el robo de predios en playas del Tamarindillo, donde Marta Sahagún fue acusada directamente; de los gobernadores de Tabasco, Andrés Granier; de Coahuila; Humberto Moreira; de Tamaulipas, Tomás Yarrington; y súmele lo que usted guste.

Entre los ‘honorables’ banqueros de México, en donde solo queda un banco nacional porque los demás son de propiedad de extranjeros, la diputada Dunyaska García Rojas, en entrevista, dijo que debe promulgarse una ley para transparencia y ordenamiento de los servicios financieros, a fin de limitar el cobro excesivo de intereses por parte de los bancos que alcanzan hasta un 60 por ciento anual, además de sujetarlos a estándares internacionales.

La legisladora Dunyaska aseguró que en la actualidad los bancos en México se mantienen como los más caros del mundo, no solo frente a subsidiarias o matrices en países desarrollados, sino incluso en América Latina.

Las tasas de interés se ubican en Chile entre el 47 y el 52 por ciento como máximo al año. En Colombia, los réditos varían entre el 28 y el 36 por ciento. En Perú, se mueven de 24 a 60 por ciento. Mientras que en Venezuela se ubican en 33 por ciento. *

La diferencia es aún más notoria en países como Canadá donde las tasas van de entre 18 y 20 por ciento; en España entre ocho y 25 por ciento y en Estados Unidos entre 8 y 16 por ciento.

La diputada panista, secretaria de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, citó como un claro ejemplo del abuso de la banca extranjera en México, el caso del grupo español BBVA Bancomer el cual informó recientemente que al menos un tercio de sus ganancias mundiales provienen de su sucursal en este país, por un aumento de sus ingresos por el cobro de comisiones, aunque el banco lo justificó como “un número mayor de clientes y de servicios que presta”.

Durante 2013, la Condusef registró dos millones 856 mil 974 reclamaciones “imputables a un posible fraude” que representan el 73 por ciento del total de denuncias de los usuarios de la banca. Esto significa que reclamaron robo, extravío de la tarjeta de crédito o débito, falsificación a través del comercio electrónico y por cargos no reconocidos por el cliente.*

Un millón 40 mil 159 reclamaciones fueron operativas, o sea por cobro de comisiones, intereses, fallas del banco o del cliente.

Las reclamaciones “imputables a un posible fraude” fueron de dos millones 25 mil 269, perpetradas a usuarios de tarjetas de crédito, de las cuales el 71 por ciento ocurrió en una terminal punto de venta (donde el mexicano llega a pagar una cuenta de restaurante, gasolina o cualquier tipo de comercio) el 26 por ciento sin la tarjeta (por clonación) y únicamente el dos por ciento en cajeros automáticos.

El buró de crédito es otro invento de sumisión a los más necesitados por parte de los poderosos. Cualquier empresa, y sobre todo cualquier banco, con razón o sin ella pueden reportar a una persona con lo que le arruinan la vida. Es una trampa que el Congreso debe revisar, porque daña a las mayorías.

Pero como siempre ocurre en México no pasa nada. Todo sigue igual. Unos ladrones cubren a otros y que viva la buena vida.

* Datos tomados de Instituciones Mexicanas (INEGI, ENCIG, Condusef)

** Parafraseado de Manuel Mejido.

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