El Fuero


Mi primer encuentro con esta palabra fue en los años de secundaria, en un libro de texto llamado “Dinámica de la vida Social” y no mucho tiempo después, confirme esta figura jurídica, en la clase de Sociología del Profesor Aguilar en la Universidad Autónoma de Baja California, llegando  a la conclusión de  que quien habría inventado esta mañosada, era sin lugar a duda un autentico sinvergüenza. Un ladrón con visión futurista que decidió protegerse.

Afortunadamente, estaba equivocado.

Y bueno he aquí una historieta: El déspota Agustín de Iturbide, primer emperador de México, decidió atentar contra la libre expresión, estamos en el quinto lustro del siglo XIX, cuando algunos congresistas del ya logrado Estado Mexicano se aprestaron a la instauración de una democracia republicana. Y esto claro está, molesto al emperador y sin más ordeno la aprensión de algunos diputados, asunto que obligo al congreso a declararse en sesión extraordinaria para exigir la inviolabilidad de sus pensamientos y dichos.

El mismo día de su instalación congresional se decreto:” No podrán intentarse contra las personas de los diputados acción, demanda ni procedimiento alguno en tiempo, por ninguna autoridad de cualquier clase que sea, por sus opiniones y dictámenes” (Articulo 3º y 4º  del reglamento provisional Político del Imperio Mexicano, como lo consigna el jurisconsulto Felipe Tena Ramírez en “Leyes Fundamentales de México”

Lo anterior es el antecedente del articulo 61 vigente desde el 5 de Noviembre de 1917 con una reforma –léase TRETA-   del 6 de Diciembre de 1977 con un agregado de pésima sintaxis o elaborado intencionalmente y que a la letra dice: “Articulo 61. Los Diputados y Senadores son inviolables por las opiniones que manifiestan en el desempeño de sus cargos y jamás podrán ser reconvenidos por ellas” Y la redacción agregada dice: “El Presidente de cada cámara, velara por el respeto al fuero constitucional de los miembros de las mismas y por la inviolabilidad del recinto donde se reúnan en sesiones.”

De lo escrito a la interpretación existe un gran vacío. Ya que ahora es el perfecto  blindaje para cometer tropelías de toda índole por parte de quienes lo ostentan a saber: Congresistas, Funcionarios de alto nivel en la Presidencia, Tribunales, Gubernaturas, Presidencias Municipales, etc. Y así con esto, se valida la Delincuencia Oficial. Muy diferente claro esta de la Delincuencia Común y por supuesto de la Delincuencia Organizada. ¡Dios nos salve de estas dos últimas! Amén.

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